El sexo como actividad ociosa, como entretenimiento, es un juego, un deporte. Además, es un deporte de equipo en el que los jugadores tienen que estar compenetrados. Como ocurre en todos los juegos, cuanto más se práctica mejores resultados se obtienen.
A mi me gusta comparar el sexo con los bailes de salón. Es muy diferente bailar con una pareja a quien conoces (y te conoce) que hacerlo con alguien que es la primera vez que está entre tus brazos. Por esta razón, el sexo mejora con el matrimonio (con las relaciones estables). Efectivamente, el sexo mejora cuando no tiene prisas, cuando hay confianza para decir qué te gusta y qué no te gusta. El magazine de El Mundo desvela esta semana, en una encuesta, que siete de cada diez parejas están de acuerdo en que sus relaciones sexuales han mejorado después del matrimonio.
En el verano de 1990 embarqué en un vuelo que iba a Bagdad. Irak cerró el aeropuerto y terminamos en Aman, que lo cerró también nada más aterrizar mi vuelo. Pasé veinticuatro horas encerrado en un aeropuerto casi desierto. Allí conocí a un oficial jordano que, según me dijo, era pariente de un jeque que tenía veinte esposas. ¡Qué duro debe ser quedar bien con todas! Le dije. El jordano me respondió que su tío siempre se acostaba con la misma, aunque la misma no siempre era la misma (¿?).
sábado 16 de febrero de 2008
El amor en los tiempos de himeneo
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2 comentarios:
Completamente de acuerdo: el sexo mejora cuando las personas se conocen íntimamente... Pero una aventura esporádica, fugaz e inesperada puede valer por años de sexo rutinario.
Sexo salvaje, sin premeditación, sin compromiso. Eso es sexo de calidad. Lo otro es una masturbación a cuatro manos.
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