Fue Larra quien pronunció la famosa frase "En España, escribir es llorar". Hoy, más de setenta años después de su muerte, la situación continúa siendo la misma. Los escritores españoles pagan a la hacienda pública el mismo nivel de impuestos que los empresarios, con la diferencia de que éstos se desgravan, en la declaración de la renta, hasta las bragas que regalan a sus amantes y aquellos no se pueden desgravar nada porque no son una empresa. Parece de chiste que se obligue a pagar a un escritor el mismo nivel de impuestos que a un chulo que regenta un club de putas. En España, este país de paletos e ignorantes, al muchacho que gana un concurso de poesía se le trata, a nivel impositivo, como si le hubiera tocado el cupón de los ciegos.
martes 22 de enero de 2008
En España, escribir es llorar
Los escritores británicos, por ejemplo, no pagan impuestos por los derechos de autor que obtienen con la publicación de sus obras. Por esta razón, existe un muy nutrido conjunto de novelistas anglosajones que pueden vivir de lo que escriben (y lo hacen de forma brillante), algo que en España es impensable. Después se queja el gobierno de turno (con indiferencia de su color) de que nos está invadiendo la cultura anglosajona. Evidentemente, porque ellos apuestan por su cultura y nosotros lo hacemos por las telenovelas venezolanas, los culebrones mexicanos y los insufribles programas de debate rosa. Por favor, no sean ustedes miserables y, por lo menos, liberen de retención fiscal los premios literarios. Entre todos los premios literarios juntos (fallados en un año), no significan en España (a nivel de dotación económica) ni el sueldo de un ejecutivo medio. Todo lo relacionado con la cultura se mueve en España a un nivel mísero, paupérrimo. Estamos más cerca de sociedades como la venezolana o la colombiana que de países como Francia o Reino Unido.
Etiquetas:
Literatura
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