En 2001, la UE aprobó la directiva sobre el canon digital (en adelante C.D) que, en España, entró en vigor en 2003. Actualmente, veinte países europeos aplican este C.D. La cuestión que subyace es la siguiente: Si el C.D. es algo tan absurdo e injusto ¿cómo es posible que se aplique en veinte países europeos? La respuesta es que, el ejecutivo europeo, asume el impuesto de marras como un mal menor.
¿Es necesario el canon digital?
El C.D. se pensó como una forma de compensar a los autores y editores por la pérdida que les ocasionan las nuevas tecnologías. La realidad es que, el 90 por ciento de los soportes informáticos, se utiliza para almacenar obras que poseen derechos de autor (yo, el primero). Negar esto es negar la realidad. Los gobiernos se ven en la necesidad de proteger la cultura.
¿Por qué es injusto el canon digital?
El canon digital es injusto porque hay una parte de usuarios que no hacen copias (dicen ellos) de obras con derechos de autor. Es injusto porque sólo se benefician de él los autores asociados a las SGAE. Es rechazable porque prejuzga un delincuente en todo el que adquiere un soporte de almacenamiento.
Alternativas al canon digital
Desgraciadamente para los consumidores y los autores, no existen hoy alternativas eficaces a este canon. Las descargas de internet y la copia de archivos es una actividad cada vez más cotidiana. Hace unos años, cuando yo empezaba a utilizar e-mule, solía haber online unos 150-180.000 usuarios. En este momento, e-mule me dice que estamos activos 7'6 millones de usuarios (son las diez de la mañana del 29 de enero de 2008). El crecimiento ha sido del cien mil por cien.
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